Restricción crediticia: Causas

No sólo por las declaraciones de importantes banqueros, sino por causas profundas que afectan al sistema financiero y a la economía española, la restricción crediticia ha sido un hecho en estos últimos años, digo últimos años ya que parece que los bancos empiezan a levantar la mano…

Financiación otorgada

La financiación que se ha otorgado a sectores en crisis, como es el sector de la construcción y promoción inmobiliaria, compromete aproximadamente uno de cada cinco euros que las entidades han prestado en España, con unas tasas de morosidad que rondan el 12% y en algunas entidades para esta cartera específica más del 20%.

Son unos 400.000 millones de euros financiando un sector que poco a poco va desgranando fallidos que hay que dar de baja del activo y genera necesidades de provisiones por elevadísimos importes, habiendo sido la fuente de la ingente cuantía de activos adjudicados y tomados en dación en pago, que incrementa aún más el problema en el balance de las entidades, por el mayor rigor que exige el Banco de España en cuanto a la cobertura de su deterioro por valoración y paso del tiempo.

¿Menor demanda de crédito?

Por otra parte, el estancamiento de la economía española y las altas tasas de desempleo provocan de por sí una menor demanda de crédito en el mercado, que en algunos nichos ha descendido en cuantías elevadísimas, como puede ser la financiación de bienes de consumo duradero, segmento en el que se observan además unas tasas de morosidad que rondan un 20%, cifras que hacen comprensible que bancos y establecimientos financieros de crédito rehusen aumentar los saldos financiados en crédito al consumo, pues sería en las circunstancias actuales un suicidio financiero.

La atonía en la concesión de créditos está lastrando las cuentas de resultados de las entidades financieras, pues no hay que olvidar que el margen que más aporta a los beneficios de los bancos es el de intermediación, es decir, el que se obtiene por la diferencia entre los intereses pagados y los intereses cobrados. El encarecimiento del pasivo junto con las escasas oportunidades de colocar el dinero en préstamos con bajo riesgo de crédito conlleva la inversión de los recursos en alternativas menos rentables en su conjunto.

Mayor exigencia normativa en el crédito

Otro factor no desdeñable, es la mayor exigencia normativa de recursos propios, tal como quedó definida en la última Ley de Reforzamiento del Sector Financiero. Mayor consumo de recursos propios implica menor rentabilidad sobre los mismos de las operaciones que se concedan salvo que se aumenten los tipos de interés aplicables en cada uno de los segmentos crediticios y se seleccionen las inversiones entre los segmentos que menos asignación de recursos propios precisen, que no son otros que los que ofrezcan una mayor calidad crediticia. Así, gran parte del segmento de Pymes, muy debilitado por la crisis, no es apto para obtener crédito aunque ofreciera una gran rentabilidad a las entidades.

Sin embargo, dada la fundamental transcendencia de la actividad crediticia para las entidades financieras, pues es esa su razón de ser, aún habrá oportunidades de obtener préstamos y créditos en el mercado, siempre y cuando se ofrezca un bajo riesgo de crédito y se esté dispuesto a soportar tasas de interés elevadas. Muchas entidades siguen trabajando con pymes a base de refinanciaciones o prestamizaciones de pólizas de crédito, y mientras se amortizan estas operaciones mantienen cierta flexibilidad en operaciones conexas de descuento  y las que coadyuvan al cumplimiento de los pagos mensuales. Eso sí, las refinanciaciones y los apoyos financieros se han encarecido sustancialmente.

El gran problema de la economía española

Uno de los grandes problemas de le economía española es que el sector privado llegó a unos niveles de endeudamiento insoportables, buscando el sistema la financiación en el exterior, pues el ahorro nacional no aguantaba los ritmos de crecimiento del crédito vertiginoso que se produjeron desde el año 2000 y que significaron que entre 2004 y 2008 se doblara el crédito al sector privado residente, pasando de aproximandamente 900.000 millones de euros de crédito vivo a 1.800.000 al final del período. Esa exhuberancia crediticia financiada en buena parte en el exterior, y cuyo saldo no decrece significativamente, pues el proceso de desapalancamiento está siendo durísimo para familias y empresas, se agrava en la actualidad con el endeudamiento del Estado, que antes que empezar oportunamente una senda de gran austeridad en el gasto, siguió la política contraria, aumentando el efecto crodwing out sobre la economía privada y agravando el conjunto de los problemas de financiación, al acaparar los escasos recursos disponibles.

La equivocada política económica que se ha seguido en España en los últimos años es otro factor que contribuye a la restricción crediticia, pues se incrementa el problema del endeudamiento, ahora por la financiación de unos déficit inapropiados para la coyuntura financiera general en que se desenvolvía la economía española. Se había confiado en la errónea repercusión que tendría sobre la demanda interna el mayor gasto público, cuando el principal efecto es que se han tenido que subir impuestos y drenar recursos que han hundido más la actividad del sector privado en su conjunto.

Conclusión

Para concluir, la restricción crediticia actual es consecuencia tanto de factores endógenos al sistema financiero como exógenos, siendo de estos últimos el más importante una equivocada política económica que, al debilitar el crecimiento económico haciéndonos perder el tren que otros países han cogido de salida de la crisis, agudiza los problemas de las entidades financieras que tienen menos oportunidad de obtener beneficios pues la calidad de sus posibles prestatarios está muy deteriorada.

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