Situación de la banca, ¿tras la crisis?

Mientras aún se absorben los desórdenes y turbulencias que la actual crisis financiera ha causando en el sistema financiero y en la economía, creo que podemos afirmar que se aún no se ha superado la etapa de incertidumbre más profunda desde la Segunda Guerra Mundial.

El riesgo de derrumbe generalizado de la economía a partir del colapso del sistema financiero ha sido una prueba para los estados, que algunos no han resistido.

Mucho se ha dicho sobre las causas de la crisis y poco, a mi juicio, de cuál será su final y el panorama que se dibujará en el sector financiero en los próximos años. Si partimos de algunas evidencias, nos explicaremos mejor todo el contexto que se avecina.

  • Primera evidencia: El sector financiero nunca ha dejado de participar en una burbuja especulativa. De hecho, estaba muy reciente la burbuja tecnológica y de las puntocom y eso no desincentivó a las entidades a inflar la burbuja inmobiliaria.
  • Segunda evidencia: Los políticos se han llevado un buen susto y quieren mayores regulaciones e imponen mayor capitalización a las entidades, pero tampoco son capaces de sustraerse con medidas de política económica a que una burbuja especulativa disfrace la situación real de la economía mientras eso les dé votos.
  • Tercera evidencia: En buena medida las grandes entidades financieras son las que han resistido la crisis sin pestañear: unas porque al ser sistémicas han tenido que ser recapitalizadas por el estado y quien ha pestañeado es éste, y otras porque gracias a su tamaño y diversificación han soportado las turbulencias.
  • Cuarta evidencia: Los inversores utilizan la desmedida percepción de riesgo y la falta de liquidez para adquirir gangas, pero no se puede afirmar que se haya escarmentado definitivamente de sobrecalentar mercados. De hecho, se está levantando toda una nueva burbuja especulativa entorno a negocios en internet, con valoraciones de escándalo.
  • Quinta evidencia: En la mayor parte de los países ni los banqueros que han administrado entidades en dificultades ni los depositantes de estas entidades han padecido graves problemas por la crisis, que se han distribuido entre otros ciudadanos que nada tenían que ver, bien vía impuestos bien vía deterioro económico generalizado. Este hecho supone un incentivo a unos y otros de que el Estado les salvará siempre, y puede sentar las bases de futuros problemas.

Conclusiones

La conclusión es que las entidades financieras, amparadas cada vez más por los estados, cada vez de mayor tamaño para poder operar en un mercado global y cada vez más capitalizadas para ser financieramente independientes, volverán a participar en cuantos negocios especulativos les produzcan beneficios significativos. El mayor tamaño que adquieren irá en detrimento de la competencia y el sector financiero mostrará signos de cartelización de cara al pequeño cliente doméstico, así como una creciente carestía en sus condiciones, tanto para absorber las pérdidas pasadas como para mantener satisfechos a los tenedores de capital, por los que habrá una creciente lucha en el mercado de emisiones.

Seguirá habiendo competencia significativa en segmentos de mercado de alto valor añadido, banca privada y corporativa, pues los actores en ese mercado tienen acceso a cualquier proveedor financiero internacional.

La banca será cada día un negocio más tecnológico y automatizado en el segmento minorista y explotará con más habilidad la información disponible de los clientes en sus bases de datos con objeto de ofrecer productos y servicios cada vez más adaptados a la demanda. Sin embargo, los fundamentos del negocio seguirán primando y el margen financiero será fundamental en la cuenta de resultados, razón por la que una vez absorbidos los problemas derivados de la crisis, el crédito se restablecerá en crecimientos anuales significativos, pues al fin y al cabo la intermediación financiera es el negocio de la banca.

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