Cuenta de ahorro de vivienda

Cuenta de ahorro vivienda vs cuenta de ahorro normal

Lo que diferencia una cuenta de ahorro vivienda de una cuenta de ahorro común es que el cliente se compromete exclusivamente a utilizar las cantidades de dinero depositadas en ella para financiar la compra de vivienda, a cambio de beneficiarse de un trato fiscal favorable en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (I.R.P.F.)

Cuenta de ahorro de vivienda

Las cuentas de ahorro de vivienda puede asignarse desde cualquier cuenta o depósito a plazo (ya existente o sea de nueva creación), como su cuenta ahorro-vivienda. Sólo tiene que identificarla así en su declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (I.R.P.F.). De esta manera, se compromete a partir de entonces ante la Hacienda Pública – y no necesariamente ante la entidad bancaria – a no utilizar el dinero depositado allí más que para comprar su vivienda habitual.

Algunas entidades ofrecen cuentas de ahorro con el nombre comercial de “cuenta de ahorro vivienda”, que cuentan con una remuneración más alta en comparación con una cuenta de ahorro normal, siempre y cuando que el cliente se comprometa a identificar esa cuenta a efectos fiscales, en su declaración del IRPF, como tal. Una remuneración más elevada se justifica porque la entidad considera que el cliente no va a retirar los fondos a corto plazo.

En España, la cuenta de ahorro vivienda es un producto financiero que se desprende de un plan de ahorro orientado a constituir un capital que permita la adquisición a futura o rehabilitación de la  vivienda habitual.

Características:

  • Se puede aplicar a la vivienda habitual.
  • Permanece abierta en un plazo máximo de cuatro años.
  • Sólo se permite como máximo una cuenta por persona.
  • Existe una pérdida del derecho de deducción, sólo si el contribuyente dispone de cantidades depositadas en la cuenta vivienda para fines diferentes de la primera adquisición o rehabilitación de su vivienda; Después de los cuatro años desde que fuera abierta la cuenta, no se haya adquirido o rehabilitado la vivienda; o cuando la posterior adquisición o rehabilitación de la vivienda no cumpla las condiciones que determinan el derecho a la deducción.

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